Europa ha encontrado una forma de frenar el precio de los productos electrónicos y los coches

El fabricante alemán Bosch ha abierto una fábrica para la producción de chips semiconductores. La nueva empresa se considera una forma de ayudar a Europa y al mundo a superar la escasez mundial de chips.

La fábrica está situada cerca de Dresde (Alemania). A Bosch le costó 1.200 millones de dólares poner en marcha sus propias líneas de producción de chips. La iniciativa de uno de los buques insignia de la electrónica contribuirá a frenar el aumento de los precios de los aparatos y las máquinas, alimentado por la escasez de elementos semiconductores. La planta aliviará la dependencia de las empresas europeas de las importaciones de Asia oriental, donde se concentra alrededor del 75% de la capacidad mundial de fabricación de chips.

Los primeros microchips para herramientas eléctricas aparecerán ya en julio. La planta aumentará su capacidad gradualmente, dijo el miembro del consejo de administración de la empresa Harald Kreger en la ceremonia de inauguración de la fábrica el 7 de junio.

Bosch recibió unos 140 millones de euros del Ministerio Federal de Economía y Energía de Alemania para construir la planta. La empresa espera que la demanda de semiconductores crezca un 11% en 2021. La nueva planta de Dresde suministrará chips a todo el mundo.

Los problemas de suministro de microchips han afectado a muchas industrias debido a la hiperdemanda de productos electrónicos en la pandemia. La consultora AlixPartners afirmó el 13 de mayo que la escasez mundial de chips semiconductores reduciría la producción de vehículos en 3,9 millones en 2021, lo que supondría una pérdida estimada en 110.000 millones de dólares para los fabricantes.